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Narcogangas Correo electrónico
Escrito por Revista Tijuana Eventos, Martes 08 de Noviembre de 2011 00:11   

Tal parece que los mexicanos tratamos siempre de sacar el lado bueno de las cosas, pero solo cuando nos conviene o de dinero se trata. En el país hay cerca de 60 almacenes que resguardan pertenencias vinculadas al narcotráfico que posteriormente se venden para su consumo en el mercado. En dichos recintos materiales, se pueden encontrar automóviles desde 700 pesos, joyas a menos de cincuenta y celulares a 10. Toda una ganga para quienes padecen la crisis económica y desean adquirir este tipo de bienes para satisfacer sus necesidades a veces un tanto excéntricas. Sabiendo que muchas de esas cosas fueron robadas, que son fruto de la putrefacción delincuencial y que comprándolas fomentamos la ambición mercantil de terceros, ya sean autoridades fantasmales o intermediarios cínicos.

¿Realmente cree usted que es ético poner a la venta objetos que tuvieron relación con un delito o bien fueron decomisados por otras razones? ¿A dónde se va realmente lo recaudado?, ¿a la beneficencia social?, lo dudo. Se supone que en el decomiso, el gobierno debe destruir la mercancía utilizada de modo perjudicial para la sociedad, para impedir que se vuelva a reincidir en dicho acto. Sin embargo, el hecho de ponerla a la venta, extiende dicho cáncer social, al facilitar la compra de bienes con un pasado oscuro y que bien podría causar cierta curiosidad o admiración entre los potenciales clientes o morbosos compradores que desean tenerlos, lo cual resulta terrible.

Este tipo de comercialización aunque dirija sus recursos a la constitución de un fideicomiso público, destinado al apoyo o asistencia a víctimas u ofendidos al que se refiere el artículo 22 constitucional en relación a la extensión de dominio respecto de los bienes, sustentada en la información recabada por el Ministerio Público y habiéndola realizado el SAE (Sistema de Administración y Enajenación de bienes), podría dirigir parte sus recursos a obras sociales si piensan continuar con la exhibición y venta de esta clase de productos de macabra procedencia.

De hecho, aun y con los precios de regalo en que son ofertados, no se revela la ubicación de los bazares por cuestiones de seguridad, debido a que existe el temor de un desquite por parte de los criminales, en una lucha por recuperar sus objetos de valor, pero lo que las autoridades no concientizaron es que los dueños originales de dichos objetos, pueden ubicar a los compradores y poner en peligro su vida. Y después de todo ¿y las miles de víctimas colaterales de esta guerra que?, ¿no merecen justicia? Así como se incinera la droga, debería de destruirse todo eso por honrar su memoria.

¿Qué es lo que sigue ahora?, ¿el surgimiento de museos donde se expongan “piezas” utilizadas en persecuciones, balaceras, robos, descuartizamientos, decapitaciones, o decomisos de drogas con la sangre untada y las balas registradas? Eso de alguna forma, sería enaltecer al crimen, salvo si se hiciera uso de dichas piezas o productos para darle materia prima al arte en pro de hacer una severa crítica social de la triste realidad que nos rodea. Porque el narcotráfico es ya parte de nuestro contexto, al momento de nacer, vivir y reproducirnos en un país donde es un negocio muy bien remunerado pero a la vez muy arriesgado y en el que muy pocos logran consolidarse. Pero la ambición tienta a tantos que creen que les dará lujos y poder de inmediato, cuando lo que en verdad acontece es que desde que inician arranca el cronómetro suicida de sus vidas, que termina casi siempre, mucho antes de lo que soñaron o creían.

*Surgido de la red.


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