Hulme Hall se llama el salón del vecindario Birkehead del villorio Port Sunshine, en el puerto de Liverpool, donde justo una noche del sábado 18 de agosto, en el año 1962, el baterista Ringo Starr se integró oficialmente al conjunto Los Beatles, el cuarteto musical que a 50 años de aquel acontecimiento histórico ostenta el máximo cetro de ser “el grupo artístico de mayor impacto en el rock”. Ringo ensayó entonces unas dos horas con los otros tres músicos de Los Beatles cuyo jefe era el cantante y guitarrista John Lennon, escoltado por su mancuerna compositora Paul McCartney en el bajo y el requintista George Harrison. Todos ellos cantantes de la banda más famosa del norte de Inglaterra que a las 10 en punto comenzó a animar el bailongo anual número 17 de la Sociedad Horticultora de Liverpool, con ritmos de skiffle, rock’n’roll y baladas originales de John y Paul en el salón Hulme, por el sendero Bolton Road. Allí nacieron hace medio siglo Los Beatles y, como reza la consabida frase, lo demás ya es historia.





Tal parece que los mexicanos tratamos siempre de sacar el lado bueno de las cosas, pero solo cuando nos conviene o de dinero se trata. En el país hay cerca de 60 almacenes que resguardan pertenencias vinculadas al narcotráfico que posteriormente se venden para su consumo en el mercado. En dichos recintos materiales, se pueden encontrar automóviles desde 700 pesos, joyas a menos de cincuenta y celulares a 10. Toda una ganga para quienes padecen la crisis económica y desean adquirir este tipo de bienes para satisfacer sus necesidades a veces un tanto excéntricas. Sabiendo que muchas de esas cosas fueron robadas, que son fruto de la putrefacción delincuencial y que comprándolas fomentamos la ambición mercantil de terceros, ya sean autoridades fantasmales o intermediarios cínicos.

El viaje espacial por el horizonte de la música comenzó a las nueve y media nocturnas del decimo día de septiembre, con la interpretación rockera y alternativa del excelente grupo Hello SeaHorse! para abrir telón al quinteto mexicano proveniente de la ciudad de México, Zoé, que se hizo presente en el 4th and B de San Diego para consentir a sus rocanlovers de allá y de acá. Las vibraciones metálicas de la guitarra acompasaron la pureza lanzada en voz de Lo Blondo (Denise Gutiérrez) quien desprendía de su boca ecos salvadores de almas sin pena, y desobedecía con total indisciplina el mensaje tatuado en su brazo izquierdo; silencio. Tras la melódica e intensa presentación de los representantes de la especie marina, siguió el turno de los protagonistas de la noche que apenas comenzaba, Zoé. Cerca de las once, los gritos en la oscuridad hicieron temblar la estación musical. La pared tatuada de color sangre se iluminaba y jugaba con la luz blanca, encendida y a ratos apagada, como si se durmiera y despertara a la vez. A punto de despegar el cohete sonoro, comenzó a escucharse: memo rex, aplasta el tiempo con su grávida fuerza, renuncio a todo menos a morir, sin siquiera haberlo intentado, memo rex y la ovación de los escuchas se hizo presente atronadoramente, sin que repararan en el predominio de la música sobre la voz.